La noche previa a la visita a NY, en Washington, decidimos no salir a cenar por ahí para acostarnos pronto.
Pero como habíamos llevado unos caldos de la tierra, decidimos probarlos antes de irnos a la cama. Mientras tanto, a alguien (¡¡Miguelito!!) se le ocurrió que podríamos jugar a algo, como por ejemplo… ¡¡a las películas!!
Y si juntas unos pacharanes, nocturnidad, algo de alevosía, y unas cámaras de vídeo, el resultado es éste:
(Atención a la última actuación de la noche, a cargo de Sara. Eso sí que se merece un Óscar, y no el de la Pene).